Un devastador incendio ha sacudido Hong Kong, dejando a su paso un saldo trágico y una serie de preguntas sobre la seguridad en las construcciones urbanas. Con más de 65 muertes y casi 300 personas desaparecidas, se ha convertido en el peor desastre de este tipo en casi 30 años. Este artículo explora las circunstancias que rodean este trágico evento, analizando su impacto y las posibles implicaciones para la seguridad en la construcción en la ciudad.
El incendio catastrófico en Hong Kong
El incendio declarado en un complejo residencial de Hong Kong ha dejado una estela de destrucción y dolor. Más de 65 personas han fallecido, mientras que al menos 70 personas han sido ingresadas en hospitales con diversas lesiones. La cifra de desaparecidos supera los 279, lo que ha generado una profunda preocupación entre los familiares de los afectados.
El siniestro se desató en la tarde del miércoles, afectando a un complejo que alberga a aproximadamente 4,000 residentes en sus 1,984 viviendas. La noticia ha conmocionado a la población, que se enfrenta a la incertidumbre mientras espera noticias de sus seres queridos que aún no han sido contactados.
El jefe del Ejecutivo, John Lee, anunció que los incendios en los siete edificios afectados están «totalmente bajo control», pero el daño ya está hecho. La comunidad ha quedado marcada por esta tragedia, que pone de relieve las vulnerabilidades en la infraestructura de una de las ciudades más densas del mundo.
Propagación rápida del fuego: un análisis de los materiales involucrados
El incendio comenzó en uno de los edificios del complejo Wang Fuk Court, en el distrito de Tai Po, y se propagó con una velocidad alarmante. Este fenómeno fue potenciado por la presencia de materiales inflamables que se encontraban en las obras de renovación exterior del edificio, que habían comenzado en julio de 2024.
Entre los materiales que contribuyeron a la rápida propagación del fuego se encuentran:
- Andamios de bambú recubiertos con mallas de seguridad.
- Lonjas impermeables utilizadas en la construcción.
- Planchas de poliestireno expandido, altamente inflamables.
La velocidad de propagación ha sido calificada como “inusual” por las autoridades, quienes han confirmado que el poliestireno expandido utilizado en la rehabilitación fue un factor clave en la pérdida de control del fuego. Este tipo de material, comúnmente utilizado por su ligereza y propiedades aislantes, presenta un alto riesgo en caso de incendio.
El siniestro ha sido catalogado como el peor incendio urbano en Hong Kong en tres décadas, superando incluso el grave incidente del edificio Garley en Kowloon en 1996, que dejó un saldo de 41 muertes. Este trágico evento resalta la necesidad urgente de revisar los estándares de seguridad en la construcción y la implementación de regulaciones más estrictas.
Los esfuerzos de extinción: un despliegue masivo de recursos
Los equipos de emergencia fueron movilizados rápidamente en respuesta al incendio, desplegando un impresionante contingente de recursos que incluía:
- 1,250 efectivos del Departamento de Bomberos.
- 304 vehículos de emergencia.
- 26 equipos especializados en rescate.
- Cuatro drones para vigilancia aérea.
Las operaciones de rescate se llevaron a cabo durante más de 10 horas, con un enfoque en el enfriamiento de las estructuras y la búsqueda de posibles sobrevivientes. Sin embargo, los mandos de los bomberos alertaron sobre el riesgo de colapso parcial del andamiaje, lo que complicó aún más las labores de extinción y rescate.
A medida que el fuego fue finalmente controlado, las autoridades comenzaron a evaluar los daños y a buscar posibles víctimas entre los escombros. Las operaciones de rescate se centraron en los tres edificios que aún presentaban llamas, mientras la comunidad contenía la respiración ante la incertidumbre del número de desaparecidos.
Investigaciones en curso y arrestos de los responsables
En respuesta a la tragedia, la Policía ha arrestado a dos directores y un consultor de ingeniería de la empresa contratista responsable de las obras de renovación. Los tres han sido acusados de homicidio imprudente por el uso de materiales que facilitaron la rápida extensión del fuego, lo que ha generado un debate sobre la responsabilidad en la construcción.
Además de los arrestos, las autoridades llevaron a cabo registros en las oficinas de la empresa administradora del complejo y en la vivienda de uno de los sospechosos. La investigación sobre el origen del fuego sigue en curso, mientras se revisan los procedimientos de seguridad y cumplimiento normativo en las obras de construcción en Hong Kong.
La tragedia ha llevado al jefe del Ejecutivo, John Lee, a calificar el evento como una “catástrofe masiva” y a suspender todos los actos de campaña para las elecciones al Consejo Legislativo del 7 de diciembre. Esta decisión refleja la seriedad de la situación y el impacto que ha tenido en la comunidad.
Revisión de normativas de seguridad y construcción
La tragedia ha enfatizado la necesidad de una revisión exhaustiva de las normativas de seguridad en la construcción en Hong Kong. En una reunión interdepartamental, John Lee ordenó la realización de inspecciones inmediatas en todas las urbanizaciones de la ciudad que se encuentran en obras. Las áreas clave a examinar incluyen:
- Condiciones de seguridad del andamiaje.
- Materiales utilizados en las construcciones.
- Protocolos de evacuación y respuesta ante emergencias.
La implementación de medidas de seguridad más estrictas podría prevenir futuras tragedias y garantizar que las infraestructuras urbanas sean seguras para sus habitantes. Este evento ha puesto en la mira la vulnerabilidad de los edificios en una ciudad donde la densidad poblacional es una de las más altas del mundo.
Impacto en la comunidad y apoyos solidarios
La comunidad ha respondido a la tragedia con una oleada de solidaridad. Varias organizaciones y empresas han anunciado donaciones significativas para apoyar a las familias afectadas y a los servicios de rescate. Entre los donantes destacan:
- Fundación Jack Ma: 60 millones de dólares hongkoneses (7,7 millones de dólares estadounidenses).
- Alibaba y Ant Group: Comprometidos con la misma cantidad de apoyo financiero.
- Compañías como BYD, NetEase, Trip.com, ByteDance y Didi: Cada una donando 10 millones de dólares hongkoneses.
Estos gestos de apoyo reflejan la unidad y la compasión de la comunidad en tiempos de crisis. Sin embargo, la pregunta que persiste es cómo se pueden evitar tragedias similares en el futuro y qué cambios deben implementarse para asegurar la seguridad de los ciudadanos.
Lecciones aprendidas: un llamado a la acción
La tragedia del incendio en Hong Kong debe servir como un llamado a la acción para revisar y mejorar las normativas de seguridad en la construcción y en la gestión de emergencias. Las lecciones aprendidas de este evento pueden incluir:
- Evaluación y mejora de los materiales utilizados en la construcción.
- Formación continua de los equipos de emergencia en protocolos de respuesta ante incendios.
- Establecimiento de un sistema de monitoreo y control en tiempo real de las obras en curso.
- Aumento de la transparencia y responsabilidad en la contratación de empresas constructoras.
Con 7,5 millones de habitantes y una infraestructura urbana densa, Hong Kong debe abordar de manera proactiva el riesgo de incendios y garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Este incendio ha sido un recordatorio doloroso de que el cumplimiento de las normativas de seguridad no debe ser una opción, sino una obligación.
Actualizado el 26.11.2025 a las 14:20 h (CET).
CP (efe, afp, rtr)














